Como le hablo a una amiga cuando está a punto de cometer una cagada y necesita que alguien la sacuda antes de que sea demasiado tarde.
Sin adornos.
Sin delicadeza fingida.
Sin esa maña moderna de envolver cada verdad en algodón para que nadie se sienta incómodo.
Porque hay verdades que incomodan.
Y qué pesar.
La estafa también incomoda, pero esa sí la cobran.
Así que servite lo que querás tomar.
Acomodate.
Sacá la libreta si sos de los que subrayan.
Y preparate, porque vamos a abrir esta industria como se abre una empanada para mirar si de verdad tiene carne o si otra vez nos vendieron puro aire.
Vamos a mirar cómo fabrican el personaje.
Cómo alquilan el lujo.
Cómo inventan la urgencia.
Cómo consiguen testimonios.
Cómo convierten cualquier crítica en “mentalidad de escasez”.
Cómo te hacen sentir culpable por no obtener resultados.
Y cómo algunos se hicieron ricos no enseñando a la gente a ganar dinero, sino cobrándole a miles de personas desesperadas por aprender a ganarlo.
Este libro no viene a quitarte la esperanza.
Viene a evitar que cualquier aparecido la use para meterte la mano al bolsillo.
Porque una cosa es un maestro.
Y otra muy distinta es un cazador buscando a quién agarrar cansado, endeudado y con ganas de creer.
Cuando terminés este libro, tal vez sigás sin ser millonario.
Yo no te voy a prometer semejante pendejada.
Pero por lo menos vas a conservar la plata que algún fantasma pensaba sacarte.
Y eso, en estos tiempos, ya es una ganancia.
Bienvenidos.
Vamos a dañarles el negocio.