El que venía a instalarse empieza a mostrar la jeta.
También dejé de premiar la intensidad solo porque me hacía sentir importante. Que alguien me escriba cien veces no significa que me conozca. Que quiera verme todos los días no demuestra que sepa acompañarme. A veces solo demuestra que no tolera estar consigo mismo y encontró en vos una distracción con ojos.
Quien llega bien no te cae encima como un ropero mal puesto.
Puede extrañarte sin vigilarte, entusiasmarse sin pedir escritura pública y aceptar que tenés una vida donde no ocupa hasta el baño.
Eso al principio parece menos emocionante. No hay persecuciones, discursos ni reconciliaciones cada jueves.
Qué pesar.
Toca conformarse con dormir tranquilo.
Aburridísimo.
Al día siguiente hasta podés trabajar.
Y así, sin tarot, sin detectives y sin sacrificar una gallina en luna llena, ya tengo bastante información.