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Yenny Astrid Londoño.

Parte 4 de 4

100 formas de hacer el ridículo sin perder la dignidad

4 de 4

Capítulo 2: Formas de hacer el ridículo en las redes sociales

Las redes sociales son el escenario perfecto para el ridículo moderno: público, instantáneo, con capturas de pantalla como prueba forense. Uno cree que publica libertad. En realidad, publica evidencia.

Y lo peor es que todos lo sabemos, y aun así seguimos publicando, comentando y espiando como si esta vez sí fuéramos a salir ilesas del intento.

Forma 11

Subir una historia motivacional justo después de llorar por el mismo tema

¿Publicaste una frase de fortaleza antes de que se te secara el llanto?

Publiqué una frase sobre soltar cuando todavía tenía el pañuelo mojado. La escogí bonita, con un fondo suave, para que pareciera que mi dolor ya había pasado por peluquería. Mientras la gente me respondía que era una mujer fuerte, yo seguía esperando que la persona por la que lloraba viera la publicación.

No estaba compartiendo una lección. Estaba enviando un anzuelo vestido de sabiduría. Y lo peor fue que durante unos minutos me creí mi propio anuncio. Pensé que escribir “cierro ciclos” equivalía a cerrar uno. Si fuera así, bastaría una frase para pagar las deudas, sanar la infancia y quitarse diez años de encima.

Después dejé de anunciar cada avance. Soltar, descubrí, hace poco ruido. Se parece más a pasar un día sin mirar atrás que a publicar una sentencia brillante.

Aprendí a soltar", dice la historia, con letra elegante y fondo pastel. Diez minutos antes, la misma persona estaba llorando por exactamente lo que juraba haber soltado. El algoritmo no pregunta, pero la conciencia sí.

Forma 12

Publicar indirectas con la esperanza de que "la persona indicada" las lea

¿Esperaste que cierta persona entendiera un mensaje que nunca tuvo el valor de enviarle?

El problema es que la persona indicada nunca las lee, porque hace meses que te dejó de seguir. Las únicas que las leen son tus amigas, que ya saben perfectamente de quién hablás, aunque vos jurés que "es general".

Las indirectas más directas del mundo son las que uno jura que no son para nadie.

Forma 13

Borrar una publicación a los cinco minutos porque "no tuvo suficientes me gusta"

Una foto puede gustarte muchísimo y dejar de gustarte en cuanto nadie la aplaude. El ego también edita.

Una vez borré una foto porque recibió menos atención de la que mi ego había presupuestado. No dije eso, claro. Dije que no me gustaba cómo había quedado. Cinco minutos antes me encantaba. Qué rápido cambia el gusto cuando nadie aplaude.

La escena era ridícula: yo sola, negociando con una cifra, permitiendo que un grupo de personas distraídas decidiera si había tenido un buen día. Algunas ni siquiera habían visto la foto; estaban viviendo. Yo, en cambio, había detenido mi vida para contar reacciones.

La volví a mirar tiempo después y me gustó. Allí estaba yo, contenta antes de pedir permiso. El problema nunca fue la imagen. Fue ponerle taquilla a un recuerdo y enfadarme porque no agotó entradas.

Forma 14

Contestar "jajaja" a un comentario que en realidad te dolió profundamente

¿Contestaste “jajaja” mientras por dentro preparabas un funeral para tu autoestima?

Cuatro letras, dos jotas, dos aes, y por dentro un incendio. Es el disfraz digital más usado de la historia: reírse en público de lo que en privado te quita el sueño.

El 'jajaja' de internet es la sonrisa forzada del siglo veintiuno.

Forma 15

Espiar el perfil de alguien desde una cuenta falsa hecha específicamente para eso

¿Creaste una cuenta falsa y después te sorprendió la detective que llevabas dentro?

Creé una cuenta falsa y me sentí muy inteligente durante aproximadamente siete minutos. Le puse una foto inocente, seguí a varias personas para disimular y entré a mirar lo que no tenía valor de ver con mi nombre. Una operación secreta dirigida por una mujer incapaz de engañarse a sí misma.

Vi una foto, luego otra, y salí peor de lo que entré. Nada de lo que encontré me dio paz. Si no había algo, pensaba que lo habían ocultado. Si había algo, lo agrandaba. Yo no buscaba la verdad: buscaba alimento para una herida que ya comía demasiado bien.

Eliminé la cuenta. No por evolución espiritual, sino por cansancio. A veces la dignidad vuelve así, sin música: una se harta de hacer guardia frente a una puerta que ya no es suya.

Forma 16

Publicar una foto en traje de baño "para subirte la autoestima" justo el día que estás peor

¿Te pusiste el traje de baño para una foto cuando lo único que querías era esconderte?

Es matemática pura: entre más rota estás por dentro, más producida sale la foto por fuera. Y funciona. Por dos horas. Después llegan los mensajes privados de gente que no conocés, y volvés al mismo lugar de siempre.

La foto sube el ego un rato. Los mensajes de desconocidos lo bajan el doble.

Forma 17

Escribir un estado filosófico profundo a las tres de la mañana

“Esto es brillante”, pensé de madrugada. A la mañana siguiente ni yo sabía qué carajos había querido decir.

A esa hora, todos nos creemos poetas malditos. Escribimos sobre el destino, el karma, las almas rotas y el universo. A la mañana siguiente lo leemos y pensamos: "¿en serio publiqué esto sobria?".

La respuesta, tristemente, siempre es que sí.

Forma 18

Ponerte a discutir con un desconocido en los comentarios de una publicación ajena

¿Discutiste con un desconocido hasta olvidar qué estabas defendiendo?

Empezás defendiendo un punto razonable y terminás a las nueve de la noche escribiéndole a alguien llamado "ElReyDelBarrio1987" que no tiene ni idea de tu vida ni la va a tener nunca. Y aun así, seguís escribiendo, porque el orgullo no entiende de desconocidos.

Nadie gana una pelea de comentarios. Solo pierden tiempo dos personas que no se van a volver a ver jamás.

Forma 19

Fingir que "casi nunca usás el celular" mientras revisás los mensajes cada tres minutos

¿Dijiste que casi no mirabas el teléfono mientras lo revisabas por quinta vez?

Lo decimos con orgullo, como si fuera una virtud espiritual: "yo casi no uso redes". Y mientras lo decimos, la pantalla ya se encendió sola dos veces por la ansiedad de nuestro propio pulgar.

Forma 20

Publicar que "estás en tu mejor momento" el mismo día que lloraste en el carro

Primero lloré dentro del carro. Después publiqué que estaba viviendo mi mejor momento. Las dos cosas eran ciertas, que es lo peor.

Lloré dentro del carro y, antes de bajarme, me miré en el espejo. Me limpié la cara, respiré y tomé una foto donde parecía una mujer que acababa de entender el sentido de la vida. La publiqué con una frase optimista. Nadie vio el pañuelo arrugado en el asiento.

Durante mucho tiempo pensé que eso me hacía falsa. Después entendí que una puede estar rota a las cuatro y reírse a las cinco. Lo falso era obligarme a elegir una sola versión para que los demás no se confundieran. La vida no tiene esa delicadeza.

Ahora desconfío un poco de mis propias declaraciones grandiosas. Si digo que estoy en mi mejor momento, primero reviso si lo creo o si solo necesito que alguien me pregunte qué pasó. A veces la respuesta es incómoda. También es gratis.

No mentís cuando publicás que estás bien. Solo editás el capítulo que todavía no terminaste de llorar.
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